Arreglar una melodía
Coger una melodía desnuda —tuya, de una canción, de este repertorio— y convertirla en una pieza de handpan.
Una melodía sola en un handpan suena pobre porque el instrumento pide resonancia acumulada. Arreglarla consiste en decidir qué pasa por debajo y cuánto espacio dejas.
Las cuatro decisiones
- 1Registro. Si la melodía cabe arriba (campos 5 a 8), deja los graves para el acompañamiento. Si vive en el medio, el acompañamiento tiene que ser muy escaso o se pisarán.
- 2Bajo. Elige una o dos notas graves fijas (normalmente el Ding y el 1 o el 2). Cambiarlas cada dos compases ya crea armonía.
- 3Densidad. ¿Una nota de acompañamiento por pulso? ¿Una por compás? Empieza con la mitad de lo que crees que hace falta.
- 4Variación. La segunda vez que aparece la melodía tiene que sonar distinta: más densa, más grave, más adornada. Nunca idéntica.
Prueba a robar
Coge la melodía de una canción que te guste y busca sus notas en tu escala. Muchas caerán fuera: sustitúyelas por la nota más cercana de tu handpan. El resultado no será la canción original, sino una versión propia, que es exactamente lo que buscas.
Tres arreglos de lo mismo
Coge los cuatro primeros compases de una pieza del repertorio y arréglalos de tres maneras: sin bajo, con bajo por compás y con bajo por pulso. Grábalo. Escoge cuál funciona y entiende por qué.
¿Has hecho los ejercicios?
Marca la lección solo cuando la hayas practicado con el instrumento. Leerla no cuenta.