Saltos e intervalos
Moverse por grados vecinos suena a ejercicio. Saltar suena a melodía.
Casi todo el mundo se queda pegado a las notas vecinas porque son las más fáciles de acertar. El resultado suena a escala, no a canción. Los saltos son incómodos al principio y son exactamente lo que hace que una melodía se recuerde.
Escala por terceras
1-3, 2-4, 3-5, 4-6. Un salto y vuelta atrás, subiendo.
Saltos de octava
Del grave al agudo sin escalones. Precisión pura de zona.
Mirar menos, acertar más
Si fallas un salto, no es puntería visual: es que no has memorizado la distancia. Practícalo diez veces mirando y diez sin mirar, alternando. La memoria del brazo aprende más rápido que el ojo.
Cuatro campos salteados, todos del mismo lado del instrumento. Escúchalos seguidos y después tócalos tú sin mirar: los saltos no se fallan por puntería sino por memoria de distancia, y esa memoria se construye repitiendo siempre el mismo recorrido.
Puedes pulsar directamente sobre el instrumento.
¿Has hecho los ejercicios?
Marca la lección solo cuando la hayas practicado con el instrumento. Leerla no cuenta.