Grabarte y escucharte
La herramienta de aprendizaje más barata que existe y la que casi nadie usa por pura incomodidad.
Mientras tocas no puedes escucharte de verdad: tu atención está en las manos. La grabación es la única forma de oír lo que oye el que está enfrente. Con el micrófono del móvil a un metro basta.
Qué escuchar, en este orden
- 1¿El tempo se mueve? Pon el metrónomo encima de la grabación. Es la comprobación más dura y la más útil.
- 2¿Todas las notas suenan igual de llenas? Si una destaca por sorda, es zona de golpeo.
- 3¿Hay dinámica? Si la forma de onda es un rectángulo, estás tocando todo igual.
- 4¿Hay silencio? Cuenta los huecos. Casi siempre faltan.
Una cosa por semana
De cada escucha sale una sola frase: 'esta semana trabajo el tempo en la sección B'. Anotarla y trabajarla vale más que una lista de diez defectos que no vas a atacar.
La primera grabación
Graba tres minutos tocando lo que quieras, con el móvil y sin preparar nada. Después escúchalo entero sin tocar el instrumento, con un papel al lado, y apunta tres cosas concretas: una que suene bien, una de tempo y una de sonido. No busques más de tres.
Al escuchar tu primera grabación, ¿qué es lo más probable que descubras?
¿Has hecho los ejercicios?
Marca la lección solo cuando la hayas practicado con el instrumento. Leerla no cuenta.